Responsabilidad del distribuidor de vehículos ante siniestro por defecto de fabricación

La Sentencia de 27 de febrero de 2018 de la Audiencia Provincial (Sección 20ª) de Madrid (JUR 2018,126398) aborda un supuesto de responsabilidad frente al consumidor adquirente de un vehículo. Los hechos pueden resumirse, a partir del relato contenido en el fundamento jurídico primero, en torno a los siguientes antecedentes:

1.- un vehículo fue adquirido y asegurado por su propietario en la modalidad de todo riesgo;

2.- estando estacionado el vehículo en el garaje de la vivienda del propietario se incendió, declarándose pérdida total;

3.- la aseguradora del vehículo abonó al asegurado la suma de 26.379 euros;

4.- la aseguradora del vehículo demandó a la filial española del fabricante;

5.- la demanda atribuía la causa del incendio:

a un fallo eléctrico, propio del vehículo por calentamiento de la placa electrónica de mando y control del cuadro de instrumentos, situada detrás del volante del vehículo, por cuanto desde la adquisición del vehículo, pocos días antes de que se incendiara, no realizó ningún tipo de manipulación sobre el mismo”

La entidad demandada alegó en su contestación, entre otras excepciones, la falta de legitimación pasiva por no ser la fabricante del vehículo lo que dio lugar en la audiencia previa a que la demandante declarara que la acción se dirigía contra la demandada también como distribuidora.

El Juzgado de Primera Instancia estimó la demanda por considerar que el incendio vino motivado por un defecto de fabricación del circuito de control. Contra su sentencia se interpuso el recurso de apelación resuelto por medio de la sentencia que reseño, que lo desestimó confirmando íntegramente la del Juzgado de Primera Instancia.

De los motivos de apelación planteados me ha parecido interesante el que reitera la falta de legitimación pasiva por cuanto la demandada no sería la fabricante del vehículo y, en segundo lugar, porque alegaba que no se le podía imputar responsabilidad con base en la normativa de consumidores. El motivo fue desestimado, como ya he indicado, puesto que la Audiencia Provincial confirmó la legitimación pasiva de la demandada conforme a los párrafos contenidos en fundamento jurídico segundo y que transcribo:

La legitimación pasiva de la entidad SUBARU, como cuestión previa al examen del fondo del asunto, requiere determinar si se da en ella la adecuación necesaria entre la titularidad jurídica que se afirma y el objeto jurídico que se pretende; es decir, si efectivamente, la posición subjetiva que se invoca en relación con las peticiones que se deducen, guarda coherencia jurídica, de tal manera que se puede, por ello, estar legitimada y carecer del derecho o no tener la obligación, que se discute. Partiendo de dichas consideraciones generales, la entidad demandada sí se encuentra legitimada pasivamente para soportar la acción aquí ejercitada y la misma le viene otorgada, por diferentes razones o argumentos jurídicos. En primer lugar, dicha legitimación pasiva se deriva de su intervención como distribuidora de vehículos de marca SUBARU, en cuanto admite expresamente que su intervención respecto de los vehículos de la marca Subaru consiste en comprar los vehículos al fabricante y distribuirlos en España a través de una red de concesionarios, aunque éstas sean personas jurídicas independientes. Como señala reiteradamente la jurisprudencia al analizar la naturaleza y alcance del contrato de distribución (SS.TT. SS. 2-10-13 o 11 de diciembre de 2.015), el distribuidor, aunque actúa en nombre y por cuenta propia, asume el riesgo de la reventa y aunque sus responsabilidades son distintas a las del fabricante del vehículo, en la venta a terceros ajenos a sus relaciones con el fabricante, asume la garantía de éste y la conformidad e idoneidad del producto.

Por otro lado, su legitimación le viene impuesta por ser de aplicación al caso la normativa protectora de consumidores y usuarios, condición que cabe atribuir al adquirente del vehículo, en cuyos derechos y acciones- sin exclusión. se subroga la aseguradora. Dicha condición no se le puede desconocer a dicho adquirente por las manifestación que consta en una de sus reclamaciones de que el vehículo lo utiliza para trabajar, lo que no puede equipararse a que el vehículo se destine al desarrollo de una actividad empresarial, sino que tal indicación deba completarse con las que hizo en el mismo momento en que reclamó extrajudicialmente a la aquí demandada, de ser indemnizada por los perjuicios que el incendio le había causada a él y su familia, al no poder desarrollar su vida cotidiana, situación totalmente distinta a la exigida en la jurisprudencia para considerar inaplicable la normativa protectora de consumidores y usuarios.

Finalmente dicha legitimación pasiva le viene atribuida a la demandada de su propio comportamiento, al haberla admitido con anterioridad a este procedimiento, en cuanto, ante las reclamaciones que se le efectuaron en los correos electrónicos del día 23 de agosto de 2.013 y en la demanda de acto de Conciliación por la aquí demandante, aunque no se reconocieron los hechos, en clara referencia a la existencia de defecto de fábrica del vehículo, en ningún momento se alegó no haber intervenido en el proceso de adquisición del vehículo o en su distribución.

Madrid, 5 de octubre de 2018