UNCITRAL: el Proyecto de Guía Legislativa sobre la entidad de responsabilidad limitada

El seguimiento de los trabajos de los distintos Grupos de UNCITRAL permite apreciar que esta institución ocupa una posición esencial en la elaboración del Derecho mercantil en el momento presente. Me he referido a cuestiones en materia de insolvencia, relativas al Derecho de sociedades, a la contratación o, en fin, al arbitraje, materias todas en las que UNCITRAL está liderando, con la participación de otras instituciones internacionales y, por supuesto, de múltiples Estados, las soluciones para la regulación de los distintos temas tratados.

 

En esta ocasión cabe subrayar la presentación en su más reciente periodo de sesiones y ante el Grupo de Trabajo I (dedicado a las microempresas y las pequeñas y medianas empresas – MIPYME) del Proyecto de Guía Legislativa sobre la entidad de responsabilidad limitada de la CNUDMI (ERL-CNUDMI). El Proyecto puede consultarse en la web del citado Grupo (documentos: A/CN.9/WG.I/WP.99 y A/CN.9/WG.I/WP.99/Add.1).

 

Tal y como relata la introducción al Proyecto UNCITRAL ha tomado en cuenta las legislaciones existentes en relación con dos figuras societarias: las formas empresariales simplificadas y las sociedades unipersonales. A partir de ahí el Proyecto busca una aproximación para poder ofrecer una entidad que pueda ser utilizada en todo tipo de mercados y por una gran variedad de empresarios. A este respecto es importante destacar que el criterio adoptado por el Grupo de Trabajo ha sido el de “pensar primero en lo pequeño” que significa que antes de ofrecer un texto jurídico que tome en consideración modelos societarios complejos (p. ej. llegando a contemplar a esta nueva entidad en grupos de sociedades o en otro tipo de modelos pluripersonales), se ha querido comenzar por las necesidades básicas de pequeños empresarios para revestirse de una forma jurídica adecuada. Como dice la introducción “esos empresarios pueden ser desde vendedores callejeros independientes que trabajan en mercados muy concurridos, o propietarios de negocios familiares pequeños que desean ampliar y formalizar sus operaciones, hasta pequeñas empresas que intentan crecer y participar en sectores más innovadores como el de la tecnología de la información”.

 

El Proyecto ha incorporado una serie de principios que se considera que deben de ponerse a disposición de los empresarios. Me limito a sintetizar la formulación de esos principios:

 

Libertad, autonomía y flexibilidad para dirigir sus negocios, sin tener que recurrir a procedimientos rígidos y sin que se les impongan requisitos detallados sobre cómo desarrollar sus actividades.

 

Rapidez y simplicidad en la constitución de la empresa, en su administración y funcionamiento.

 

Identidad y visibilidad para poder competir con éxito en el mercado y atraer clientes, lo que apunta a la denominación y marca vinculadas a la entidad.

 

Seguridad y protección respecto de los derechos de propiedad, pudiendo valerse de la separación de bienes para proteger el patrimonio personal ante los acreedores de la empresa o para impedir que los acreedores personales de los propietarios o administradores pretendan embargar los bienes de la empresa.

 

Control y administración del negocio por parte del propio empresario como alternativa de organización, sin que resulte obligado dejar la entidad en manos de un administrador profesional.