Cancelación de vuelo y alcance del reembolso por la compañía aérea

La Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 12 de septiembre de 2018 en el asunto C-601/17 (Harms y otros contra Vueling Airlines, S.A.) se ocupa de la cuestión planteada en torno al reembolso por la compañía aérea de los costes vinculados al billete de un vuelo que resultó cancelado.

 

El Sr. Harms adquirió a través de una página web para él y su familia distintos billetes para un vuelo que debía partir desde Hamburgo hacia Faro. El vuelo fue cancelado, lo que llevó al Sr. Harms y al resto de familiares que le acompañaban a solicitar el reembolso del precio pagado a la web a través de la que habían adquirido los billetes. Su petición fue atendida por la compañía en cuanto al reembolso del importe correspondiente al pago de los billetes, pero negándose a atender la suma de 77 euros que constituía la comisión de la página web en cuestión, correspondiente a cada billete. El Sr. Harms inició un litigio ante el Tribunal de Hamburgo que elevó al Tribunal de Justicia una cuestión relativa a la interpretación del Reglamento 261/2004, de 11 de febrero de 2004, por el que se establecen normas comunes sobre compensación y asistencia a los pasajeros en caso de denegación de embarque y de cancelación o gran retraso de los vuelos, y se deroga el Reglamento 295/91.

 

La cuestión planteaba si el importe del reembolso que debe efectuar el transportista aéreo ante la cancelación de un vuelo debe incluir la diferencia entre el importe que el pasajero hubiera abonado al adquirir el billete a través de la vía elegida para ello y el importe recibido por el transportista aéreo, incluso en el supuesto de que esa diferencia correspondiera a la comisión percibida por la intermediaria entre el pasajero y la compañía aérea.

 

En la nota de prensa termina indicándose que la interpretación que de esa Sentencia ha hecho el Tribunal de Justicia del Reglamento mencionado es acorde con sus objetivos. Dentro de la Sentencia se cita la precedente jurisprudencia:

 

“15      Sobre ese particular, resulta oportuno señalar a nivel general que entre los objetivos del Reglamento n.º 261/2004 está no solo salvaguardar un elevado nivel de protección de los pasajeros sino también garantizar un equilibrio entre los intereses de esos mismos pasajeros y los de los transportistas aéreos”. (sentencia de 19 de noviembre de 2009, Sturgeon y otros, C-402/07 y C-432/07, EU:C:2009:716, apartado 67).”

 

La respuesta por parte del Tribunal de Justicia a la cuestión del Tribunal alemán es afirmativa. El coste de esa comisión también debe ser reembolsado por la compañía aérea, si bien señalando que tal deber no se daría en aquellos supuestos en los que la comisión del intermediario se hubiere fijado a espaldas del transportista aéreo. Esta cuestión de hecho, señala el Tribunal de Justicia, deberá ser determinada por el Tribunal nacional correspondiente. Reproduzco los apartados determinantes de la Sentencia:

 

“16      Procede entender a la vista de esos objetivos que, si bien en principio debe considerarse que la comisión que el intermediario percibe del pasajero en la venta del billete es un elemento integrante del precio que ha de reembolsarse a dicho pasajero en caso de cancelación del vuelo en cuestión, tal inclusión estará sujeta a determinados límites, habida cuenta de que es contraria a los intereses de los transportistas aéreos.

17      En relación con este último particular, con arreglo al artículo 2, letra f), del Reglamento n.º 261/2004 el «billete» es un documento o equivalente no impreso, incluido el electrónico, expedido o autorizado por un transportista aéreo o por un agente autorizado por este. De dicha definición se desprende que en cualquiera de los casos los distintos aspectos del billete (también su precio) deben haber sido autorizados por el transportista aéreo, si es que el billete no ha sido expedido por este, y que por tanto no pueden fijarse a sus espaldas.

18      Esa interpretación se ve corroborada por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, de la que se desprende que el reembolso parcial del «precio del billete» que se establece en el artículo 10, apartado 2, letras a) a c), del Reglamento n.º 261/2004 para el caso de que el transportista aéreo acomode al pasajero en una plaza de clase inferior a aquella por la que se pagó el billete debe calcularse tomando únicamente en consideración los elementos de ese precio que sean «inevitables», en el sentido de que resulte necesario abonarlos para disfrutar a cambio de los servicios ofrecidos por el transportista aéreo (sentencia de 22 de junio de 2016, Mennens, C-255/15, EU:C:2016:472, apartado 36).

19      Pues bien, no puede considerarse que un elemento del precio del billete que se haya fijado a espaldas del transportista aéreo resulte necesario para disfrutar de los servicios por este ofrecidos.

20      Habida cuenta de todos los argumentos anteriores, ha de contestarse a la cuestión prejudicial planteada que el Reglamento n.º 261/2004, y concretamente su artículo 8, apartado 1, letra a), deben interpretarse en el sentido de que el precio del billete que se tomará en consideración a la hora de calcular el importe del reembolso que el transportista aéreo adeuda al pasajero en caso de cancelación del vuelo incluye la diferencia entre la cantidad abonada por dicho pasajero y la recibida por dicho transportista aéreo, cuando tal diferencia corresponda a la comisión percibida por una persona que participó como intermediaria entre ambos, salvo si esa comisión se fijó a espaldas del transportista aéreo, extremo este que corresponde comprobar al tribunal remitente.”

 

Madrid, 8 de octubre de 2018