Codificación mercantil: la diversa experiencia argentina y española

Tuve el placer a principios de este mes de participar en un Congreso Internacional de Derecho Mercantil que tuvo lugar en Buenos Aires. Reitero mi agradecimiento por la invitación que me llevó a contraponer las respectivas experiencias española y argentina en relación con la codificación del Derecho privado.

 

Argentina disfruta de su reciente Código Civil y Comercial de la Nación que entró en vigor el 1 de agosto de 2015, aprobado por medio de la Ley nº 26994. Su elaboración se encargó inicialmente en febrero de 2011 a una Comisión que elevó el Anteproyecto de Código al Poder Ejecutivo argentino en marzo de 2012. Su aprobación por el Congreso se produjo en octubre de 2014.

 

El Código Civil y Comercial de la Nación es una obra monumental, integrada por 2671 artículos y que se ve completada por distintas leyes especiales que mantienen su vigencia, muchas de ellas en materias mercantiles relevantes como son, entre otras, el régimen de sociedades, de la navegación, de cheques, de insolvencia, del mercado financiero, etc. La rapidez con la que se tramitó el que luego terminó siendo Código vigente, es llamativa, sobre todo si se toma en consideración que la reforma de ese Código venía siendo propuesta y proyectada de forma repetida a lo largo del siglo XX. En la presentación del Código que realiza quien fuera presidente de la Comisión de Reformas, el Profesor Ricardo Luis Lorenzetti recuerda los siete proyectos que entre 1926 y 1995 se elaboraron como precedentes del actual (“Presentación. Código Civil y Comercial de la Nación”, Thomson Reuters La Ley, 2ª edición, Buenos Aires 2015, página XXXVII).

 

¿Qué sucederá con el Anteproyecto de Código Mercantil español? Después de haber publicado numerosos trabajos relativos al contenido del Anteproyecto de Código Mercantil, la Revista de Derecho Mercantil incluía el pasado año un editorial titulado “El incierto futuro del Anteproyecto de Código Mercantil” (v. su número 298/2015, pp. 21-24). El tiempo transcurrido desde entonces ofrece nuevos argumentos para la incertidumbre. Sobre todo porque no parece que en la actual situación las inciertas mayorías parlamentarias que no terminan por establecerse vayan a incluir entre sus prioridades legislativas la aprobación de una norma de tamaño calado y que ha tenido desde el primer momento y hasta su más reciente acto de tramitación la defensa del principio constitucional de unidad de mercado como uno de sus motivos esenciales [por todos, v. Bercovitz, A., “Presentación del Anteproyecto de Código Mercantil”, en AA.VV., Hacia un nuevo Código Mercantil (Bercovitz A., coord.), Cizur Menor 2014, pp. 39-41]. Un motivo que no es recibido con interés común por los distintos grupos parlamentarios.