¿Fracaso de la Segunda oportunidad?

Pocas leyes han merecido tantas críticas en su vigencia. La Ley concursal (LC) es constantemente vapuleada como la responsable de distintos “fracasos” que se producen en la vida económica. En esta ocasión parto del reportaje que el suplemento Mercados del Diario el Mundo incluía en su edición del pasado domingo y que titulaba “Fracasa el rescate de las personas”, título rotundo y que sólo en una posterior aclaración en forma de subtítulo explicaba ese fracaso es achacable a la denominada “Ley de segunda oportunidad” que sabemos que es una de las varias modificaciones introducidas en la LC. A esa legislación se achaca que los particulares y los autónomos que reconocen su insolvencia no terminen de beneficiarse de las posibilidades que atribuye dicha legislación. Se repiten las críticas a que no puedan quedar extinguidas las deudas frente a acreedores públicos y frente a determinadas entidades de crédito con garantía hipotecaria.

 

Siempre es difícil que en un reportaje periodístico puedan plantearse con detenimiento y de manera completa los pros y contras de una legislación tan compleja como la concursal o preconcursal, pero en este caso el reproche que se hace a la legislación por parte de distintos expertos consultados parece ser que es unánime. Para ilustrar la tesis de la que parte la información publicada me permito transcribir los párrafos finales del reportaje:

 

El procedimiento está encorsetado en una ley diseñada para la suspensión de pagos de empresas. En este sentido, el privilegio del crédito público es un «sin sentido», para los expertos. Algo que no ocurre en países vecinos. Ciertamente, la mayor parte de las deudas de los autónomos suelen ser precisamente con Hacienda y Seguridad Social. «Debería considerarse como una deuda más, susceptible de ser condonada, sino es imposible que se levante cabeza», dicen. Las fuentes consultadas coinciden que únicamente es una alternativa factible para los grandes patrimonios.

 

Una vez terminado el proceso, el remanente de deuda permanece latente durante cinco años en una seudo lista de morosos. Es un archivo concursal no público, pero si uno quiere volver a empezar, la mancha puede ser consultada por las partes implicadas, lo que puede complicar la vuelta a la actividad emprendedora. Es más, si en ese tiempo recibe una herencia, donación o le toca la lotería, esa deuda resurge para ser liquidada. Anteriormente también se incluían los ingresos obtenidos como asalariado. Un “sin sentido”, ya corregido.

 

Ante este escenario, ¿qué opciones le quedan al particular y al autónomo? Al primero, renegociar con su banco o reunificar deudas; al segundo, echar el cierre arrastrando de por vida esa deuda”.