La administración concursal y la culminación de su reforma normativa

Ésta fue una de las últimas entradas pre-agosteñas y la dediqué a la reforma de la Ley Concursal introducida por la Ley 25/2015 y, en concreto, a los cambios que afectan a la administración concursal. Como dije entonces, el reglamento parece inminente –su proyecto ha podido consultarse en la web del Ministerio de Justicia- y es de esperar que sea objeto de aprobación, publicación y entrada en vigor cuanto antes. Esta aprobación no es deseable porque considere que el nuevo modelo es mejor que el anterior –lo que reclama ver los resultados de la aplicación práctica de uno y otro- sino por algo sobre lo que no me canso de insistir: la sensación de interinidad que ha acompañado en los últimos años a un aspecto clave de los concursos.

 

La administración concursal vive desde hace tiempo en una polémica que, sin entrar en su mayor o menor fundamento, no favorece a nuestro sistema y que es hora ya de que termine. Si su reforma se decidió hace ya bastantes meses y así se apuntó en algunas etapas de la permanente reforma concursal, lo deseable es que el nuevo modelo termine de definirse y encuentre en su aplicación una cierta estabilidad.

 

La nueva reglamentación vendrá acompañada de críticas, como la que exponía en una interesante columna publicada en El Confidencial un concursalista tan experto como Gregorio de la Morena: La Administración Concursal como profesión: especie en peligro de extinción. También es previsible una más profunda disección de ese nuevo modelo en la publicación derivada del VII Congreso de AEDIN celebrado en mayo pasado en Alicante y de cuyo contenido da cumplida cuenta la minuciosa crónica redactada por la Profesora Marta Flores.

 

Madrid, 3 de septiembre de 2015