Tienes un e-mail … ¿que afecta a la cotización?

Invita a la reflexión el interesante planteamiento que en su crónica de El Español proponía Rubén Lapetra sobre lo acaecido en torno a la evolución de la cotización bursátil de las acciones de Apple. El título de la información expone lo acaecido: Un email de Cook a la CNBC lleva a Apple del crash (-13%) a subir en bolsa. En un día en el que las noticias relativas a los problemas de la Economía china tenían efectos directos y negativos en la cotización de no pocas empresas con presencia y arraigo en ese mercado –Apple incluida- su CEO decidió remitir un email a una figura televisiva influyente. Transcribo el relato de Lapetra:

 

“De forma insólita, Cook ha ignorado los cauces de comunicación oficiales a través de la SEC, el supervisor bursátil de EEUU. Se ha saltado también a su propio equipo de comunicación y ha buscado a una figura influyente, como Cramer, para responder a las dudas que tenían los grandes fondos de inversión sobre la tecnológica. En el correo, el directivo confirma que las ventas de iPhones van por buen camino y que la descarga de aplicaciones a través de la Appstore vive el mejor momento de su historia este verano”.

 

Una reflexión similar aparecía en la crónica de Jose Luis de Haro en  El Economista, donde llegaba a hablar de un error de principiante por parte del ejecutivo de Apple. Veremos si esta iniciativa da lugar a algún tipo de reacción por parte de la SEC o si no va más allá del impacto que la noticia tuvo para los mercados y, en especial, para la evolución de la cotización de las acciones de Apple.

 

Dejando a un lado las circunstancias particulares del caso objeto de noticia y salvando las distancias entre la legislación estadounidense y la española en materia de información bursátil, la cuestión que ha planteado la iniciativa descrita mantiene su interés en cualquier ordenamiento. Se trata de determinar si esa comunicación electrónica es una forma de informar y si ésta es válida (lícita) o no.

 

Parto de los dos primeros apartados del artículo 82 de la Ley del Mercado de Valores:

 

“1. Se considerará información relevante toda aquella cuyo conocimiento pueda afectar a un inversor razonablemente para adquirir o transmitir valores o instrumentos financieros y por tanto pueda influir de forma sensible en su cotización en un mercado secundario.

 2. Los emisores de valores están obligados a hacer pública y difundir, en los términos que reglamentariamente se establezcan, inmediatamente al mercado toda información relevante. Asimismo remitirán a la Comisión Nacional del Mercado de Valores esa información para su incorporación al registro oficial regulado en el artículo 92 de esta Ley”.

 

La interpretación de esos apartados encuentra en la Orden EHAS/1421/2009, de 1 de junio reglas destinadas a determinar lo que cabe considerar como información relevante y los criterios que en cuanto a su difusión y otros principios generales de actuación deben observar las sociedades emisoras.

 

Un correo electrónico se inserta en una correspondencia privada ¿Lo es también cuando su destinatario es un periodista? ¿Qué sucede si su contenido es relevante? ¿Es admisible que esa información la tenga un destinatario que mantiene una inversión en la sociedad a la que se refiere la información? ¿Qué es reprochable: mandar el correo o difundirlo? Supongo que a estas preguntas pueden acompañarse otras, pero no me parece necesario plantearlas porque de lo hasta aquí expuesto se deduce –así lo espero- que pocas cosas son tan importantes en los mercados de valores como el régimen legal de la llamada información relevante.

 

Madrid, 3 de septiembre de 2015