En recuerdo del Profesor Manuel Olivencia

 

Lamento retomar el blog en 2018 con una triste noticia. Ayer, en el primer día de este nuevo año, se conoció el fallecimiento del Profesor Manuel Olivencia. Han sido numerosas las notas, opiniones y demás informaciones que han glosado su figura. Muchas más vendrán en los próximos días, semanas y meses, pues hemos perdido a una persona excepcional.

 

El Profesor Olivencia ha sido un jurista extraordinario. Quienes nos dedicamos al estudio y a la enseñanza del Derecho mercantil tuvimos la suerte de que D. Manuel diera siempre prioridad a la Universidad y a los universitarios sobre sus muchas otras ocupaciones y vocaciones, y que lo hiciera eligiendo nuestra disciplina. Las bibliotecas están plagadas de obras que reseñan la relevancia de la labor de D. Manuel, al igual que las Facultades de tantas Universidades cuentan entre sus profesores a quienes fueron sus discípulos. En  muchas otras Facultades queda el recuerdo del paso de un Maestro que con una generosidad inagotable aceptaba seguir participando en todo tipo de actos e iniciativas.

 

Hemos perdido a una persona irrepetible. A un Maestro de la vida. Su práctica de la amistad era admirable y se advertía en la certeza con la que sus amigos sabían que contaban con su afecto y apoyo. Encarnó la humildad como sólo los realmente sabios han sabido hacerlo. Nunca olvidó a sus maestros, y nunca ignoró a sus discípulos.

 

Ni la abogacía, ni la vida empresarial, tan proclives a la contradicción y al enfrentamiento, impidieron que su paso por ambas fuera una lección permanente de dignidad y de grandeza. Una lección que, al margen de los merecidos reconocimientos institucionales, tuvo como resultado la igualmente numerosa legión de amigos y admiradores que el Profesor Olivencia fue atesorando en esos ámbitos.

 

A su familia –su gran orgullo- mis condolencias.

 

Descanse en paz.

 

Madrid, 2 de enero de 2018