Estadística Concursal: el Anuario 2015 del Colegio de Registradores

No hace mucho se hizo pública por el Colegio de Registradores de la Propiedad, Bienes Muebles y Mercantiles de España la Estadística Concursal. Anuario 2015. Se trata de un documento que contiene una valiosísima información y a cuyas ediciones anteriores ya he dedicado entradas precedentes.

 

El Derecho concursal ofrece a los estudiosos un material inacabable, en términos de bibliografía, en la cantidad de iniciativas académicas y profesionales que se producen o, en fin, en la información que sobre la evolución de nuestros procedimientos concursales se presenta a través de estadísticas diversas o en otras formas de presentación igualmente útiles. Lo digo no simplemente a  efectos descriptivos, sino también por la trascendencia que tiene esperar que muchas de las afirmaciones que se realizan sobre los grandes problemas de nuestro régimen concursal cuenten con el adecuado respaldo de lo que se sucede en la realidad de nuestros Juzgados. La información que ofrece la Estadística Concursal registral es una herramienta imprescindible porque permite valorar la propia evolución del concurso como procedimiento especial y que canaliza la crisis de los empresarios, pero también porque  permite valorar muchas de las iniciativas legislativas que se han adoptado en los últimos años, cuya adopción se justificaba a partir de la propia realidad. La evolución posterior permite constatar en qué medida han sido útiles tales cambios normativos.

 

La Estadística Concursal que elabora el Profesor Esteban Van Hemmen ofrece infinidad de datos que aquí no puedo sino referir a través de una síntesis de sus conclusiones (que se desarrollan en las páginas 138 a 142). Conviene subrayar que el documento parte del examen de un amplísimo material jurisdiccional. El Anuario ha procedido al examen de autos de declaración concurso, de apertura de fases sucesivas, de aprobación de convenio o de conclusión de concurso. Es por lo tanto una revisión minuciosa y agregada de datos procesales pero también de la información contable que afecta a las sociedades concursadas, lo que permite de alguna forma ofrecernos una imagen de cuál es el perfil de los protagonistas de nuestro concurso, tanto en el inicio de éste, como al término del mismo.

 

Con el simple afán de resumir algunas de las conclusiones me permitiré transcribir (respetando sus títulos) las principales:

 

Características de las concursadas personas jurídicas

 

En España el concurso es un proceso al que se acogen normalmente pequeñas y medianas empresas. Lo que se viene a deducir del Anuario 2015 es que las empresas concursadas presentan un tamaño menor, al que se suma la mayor juventud de las nuevas concursadas, siendo así que casi el 13% tenían una antigüedad inferior a cinco años.

 

La reasignación de recursos

 

Se parte de la mención al Real Decreto-ley 11/2014, de 5 de septiembre, de medidas urgentes en materia concursal para señalar que, una vez aplicada esa normativa, el porcentaje de convenios ha aumentado de una manera muy ligera, puesto que de un 10,01% en 2014 ha pasado en 2015 a solo un 10.6%. Se había producido en el año 2014 un incremento relativamente significativo con respecto al año 2013.

 

La conclusión en este punto es que la nueva norma no ha tenido como resultado un incremento de convenios más favorables al deudor y a su continuidad empresarial, sino más bien al contrario, lo que permite poner en cuestión la eficacia de la reforma. Tampoco se ha observado una variación en una tendencia preocupante como es la que nuestro procedimiento concursal ha establecido como solución normal: la liquidación. En España, el concurso presenta una naturaleza liquidatoria.

 

Tal y como se apuntaba en los Anuarios de los años precedentes, se confirma que las empresas que consiguen un convenio con sus acreedores son aquellas que presentan una mayor capacidad para generar recursos, mejores resultados netos y de explotación, un menor apalancamiento y un mayor peso de sus activos. Esto implica que estas empresas pueden presentar en el concurso una calidad de sus finanzas que condiciona positivamente los resultados del procedimiento. Se dice que el concurso está teniendo así una capacidad de filtro del sistema puesto que separa las empresas más viables y solventes respecto a las que no lo son.

 

La conclusión principal es que la fase de convenio se ha consolidado como una solución que está al alcance sólo de empresas que tienen una mayor edad, un tamaño patrimonial relevante y que sucede lo mismo con sus cifras de negocios.

 

La recuperación del crédito en los convenios

 

Una de las claves del concurso es la expectativa de cobro para los acreedores ordinarios. Lo que pone de manifiesto el Anuario 2015 es una tendencia igualmente conocida: las opciones de reestructuración de la deuda a través de un convenio se vinculan de forma abrumadoramente mayoritaria a la iniciativa del deudor. Del total de 406 convenios registrados en 2015, solo en 9 se produjo el convenio en un concurso necesario. Por otro lado, la propuesta de convenio la protagoniza el deudor en el 93,22% de los casos.

 

Volvemos a los efectos de los cambios legislativos y de nuevo para poner en cuestión la eficacia de la reforma introducida por el Real Decreto-ley 11/2014. De esta reforma se dice que parece no haber tenido efectos apreciables toda vez que los convenios de 2015 no favorecen una mayor quita y espera en interés del deudor.

 

El control de la empresa concursada

 

En el 77,95% de los concursos se acordó la intervención. Son sobre todo sociedades patrimonialmente más grandes aquellas en las que se mantiene el control del deudor, mientras que son aquellas que entran directamente en la liquidación y que presentan una peor rentabilidad las que presentan una pronta pérdida del control. En los concursos necesarios fue generalizada la pérdida del control, toda vez que en 85,77% de los mismos se suspendieron las facultades del deudor. La última conclusión destacable en este apartado es la del carácter excepcional que tiene la posibilidad de que el deudor pueda recuperar la administración de la sociedad una vez que la hubiere perdido. En sólo 12 casos se pasó de la intervención a la suspensión de facultades.

 

Duración de los procedimientos concursales

 

El tiempo del concurso es un aspecto destacable de nuestra práctica concursal. Citaré la información relativa a la duración en aquellos procedimientos en los que se alcanza el convenio. En 2015 se dice que se necesitaron 15,7 meses para alcanzar convenio en junta de acreedores en la tramitación abreviada. Ese plazo ascendió a 21,7 meses cuando la tramitación del concurso fue la ordinaria. Es llamativo que el convenio anticipado se traduce en una sensible reducción de esos plazos: 7,4 y 11,12 meses menos, en concursos abreviados y ordinarios, respectivamente. Esto pone de manifiesto la notable posibilidad de que el concurso tenga un desenlace convencional favorable a la continuidad del deudor, allí donde ese desenlace ya hubiese sido objeto de una negociación preconcursal con los acreedores.