La independencia del Registrador

La Resolución de 17 de septiembre de 2015 de la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) tiene un doble motivo de interés. En otra entrada me ocupo de la posición adoptada con respecto a las limitaciones estatutarias al poder de representación de los administradores. Pero en esa misma Resolución se aborda una cuestión que me parece que reclama una mínima atención y que es la que cabría enunciar como el principio de calificación en aquellos registros en donde hay una pluralidad de registradores.

 

Se parte de la situación que cabe imaginar cuando un mismo tipo de cláusulas estatutarias puedan merecer calificaciones divergentes en un mismo Registro Mercantil ocupado por varios registradores. Probablemente teniendo en cuenta esa preocupación, el artículo 18.8 del Código de Comercio (añadido por la Ley 24/2005 de 18 de noviembre) dispone:

 

Artículo 18. [Titulación pública y legalidad de la inscripción en el Registro Mercantil]

8. Si un Registro Mercantil estuviese a cargo de dos o más registradores, se procurará, en lo posible, la uniformidad de los criterios de calificación. A tal efecto, llevarán el despacho de los documentos con arreglo al convenio de distribución de materias o sectores que acuerden. El convenio y sus modificaciones posteriores deberán ser sometidos a la aprobación de la Dirección General de los Registros y del Notariado.

 

Siempre que el registrador a quien corresponda la calificación de un documento apreciare defectos que impidan practicar la operación solicitada, los pondrá en conocimiento del cotitular o cotitulares del mismo sector o del sector único. Antes del transcurso del plazo máximo establecido para la inscripción del documento les pasará la documentación, y el que entendiere que la operación es procedente la practicará bajo su responsabilidad antes de expirar dicho plazo.

 

En la calificación negativa el registrador a quien corresponda deberá expresar que la misma se ha extendido con la conformidad de los cotitulares. Si falta dicha indicación, la calificación se entenderá incompleta, sin perjuicio de que los legitimados para ello puedan recurrirla, instar la intervención del sustituto, o pedir expresamente que se complete. No se tendrá en cuenta una calificación incompleta para interrumpir el plazo en que debe hacerse la calificación. Los cotitulares serán también responsables a todos los efectos de la calificación a la que prestan su conformidad.

 

El registrador que calificare un documento conocerá de todas las incidencias que se produzcan hasta la terminación del procedimiento registral”.

 

En relación con esa necesidad de uniformidad también aparece el principio de independencia de la calificación registral que también aborda la citada Resolución. Sucedió en este caso que cuando se produce la calificación negativa de una determinada escritura, el Notario autorizante terminaba señalando en su recurso que “… en el mismo Registro se han de despachado favorablemente estatutos que incluían cláusulas idénticas a la calificada en escrituras autorizadas por el presente Notario arriba firmante”. A esta objeción sería conveniente aclarar si esa dispar calificación –negativa en un caso, favorable en otros- de una misma cláusula se producía de forma coetánea o cercana, sin que se hubieran producido cambios en la legislación aplicable, porque es imaginable que puede suceder que en el Registro Mercantil pervivan cláusulas estatutarias que bajo la literalidad vigente de la Ley de Sociedades de Capital (LSC) tantas veces revisada, puedan merecer algún reparo.

 

Con respecto a la cuestión de la independencia en la calificación, la Resolución de 17 de septiembre de 2015 termina sus razonamientos jurídicos recogiendo la que es doctrina clásica con respecto a lo que podríamos denominar la independencia del Registrador.  Transcribo aquí el apartado correspondiente:

 

3. Por último, respecto de la alegación del notario recurrente sobre el hecho de que en el mismo Registro de Sevilla se hayan inscrito estatutos que incluían cláusulas idénticas a la calificada, cabe recordar que, según la reiterada doctrina de este Centro Directivo, el registrador al llevar a cabo el ejercicio de su competencia de calificación de los documentos presentados a inscripción no está vinculado, por aplicación del principio de independencia en su ejercicio, por las calificaciones llevadas a cabo por otros registradores o por las propias resultantes de la anterior presentación de la misma documentación o de la anterior presentación de otros títulos, dado que debe prevalecer la mayor garantía de acierto en la aplicación del principio de legalidad por razones de seguridad jurídica (por todas, Resoluciones de 13 de marzo y 8 de mayo de 2012, 11 de marzo y 10 de julio de 2014 y 25 de marzo y 16 de junio de 2015).