La transparencia elogiable

Una de las principales críticas que cabe hacer al concepto del gobierno corporativo es el de su indeterminación. Son tantos los aspectos del funcionamiento, organización y regulación de las sociedades cotizadas que suelen incluirse en el mismo que esa ampliación objetiva dificulta la determinación de sus características fundamentales. No cabe duda, en cualquier caso, que una de esas características es actuar con transparencia. Sucede que también el concepto de transparencia reclama una mayor precisión.

 

La transparencia societaria no es la mera publicidad. Esta resulta ser con frecuencia un simple cumplimiento de deberes legales de información o comunicación. La transparencia que merece elogio es la que aúna voluntariedad y relevancia. Aquella que se practica para anunciar hechos futuros que son importantes para la gestión de la sociedad y que presenta una nota de antelación que vincula a la sociedad (a sus gestores y accionistas de control) y que permite una mejor supervisión o seguimiento por parte de terceros.

 

Además, cuando la transparencia indicada afecta al nombramiento del primer ejecutivo cobra un singular valor frente a todos los implicados. Anunciar con una cierta antelación el relevo en el puesto de máxima responsabilidad ejecutiva es un factor de estabilidad y continuidad, que por supuesto se ven reforzadas cuando al cabo del tiempo lo anunciado se cumple.

 

Estas líneas las redacto a partir del ejercicio de transparencia que ha hecho la sociedad Grifols al anunciar la sucesión de su primer ejecutivo con antelación que debe ser elogiada y que no es una práctica que abunda entre nuestras sociedades cotizadas. En éstas predomina lo que calificaré como el “factor sorpresa”, es decir, el hacer públicos los cambios de forma simultánea o cercana a su realización (el mismo día o la víspera de la adopción de los acuerdos correspondientes). Esta última forma de actuar no es transparente. La mejor prueba de ello es que la abrupta forma de sucesión suele desatar en no pocos casos rumores o dudas sobre los motivos “reales” de la sucesión.