Más juzgados de lo mercantil

Es un tópico vincular la efectividad de la Administración de Justicia con la justicia rápida o, cuando menos, con aquella en la que se dictan las sentencias y resoluciones con la máxima diligencia, atendida la complejidad del procedimiento respectivo. Nada más expresivo de esa pretensión que el reconocimiento del derecho constitucional a un procedimiento sin dilaciones indebidas.

 

La deseable rapidez depende de muchos factores. La calidad de las leyes materiales y procesales, la propia conducta de las partes en cada procedimiento y, por supuesto, la capacidad de los Juzgados y Tribunales competentes para soportar la carga de trabajo en su respectivo ámbito de competencia. En el ámbito mercantil hemos asistido desde la creación de los Juzgados de lo mercantil a la frustración de no pocas expectativas ante la extraordinaria duración de determinados procedimientos. El caso de los concursos no es el único, pero sí el que suele citarse con mayor frecuencia, pues no en vano suele enunciarse el “problema del tiempo” como una de las circunstancias negativas características del régimen legal de la insolvencia y de su práctica.

 

Cualquiera que sea la causa a la que atribuir la tardanza en la resolución de los litigios mercantiles, la creación de nuevos Juzgados aparece como una solución. Esta es la buena noticia que depara el Real-Decreto 902/2017, de 13 de octubre, de creación de 93 juzgados y plazas judiciales. Entre las varias medidas que se detallan se incluye la creación de seis nuevos juzgados de lo mercantil y la consiguiente adaptación de la planta judicial.

 

 

Madrid, 31 de octubre de 2017