Nombramiento de auditor por el Registrador mercantil

En relación con el nombramiento de auditores por parte del Registrador mercantil, la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) dictó la Instrucción de 9 de febrero de 2016 que resulta oportuna en relación con algunos de los aspectos principales de esa designación. La oportunidad de la aprobación de dicha Instrucción se deduce de un hecho conocido como es que las distintas reformas de la Ley de Sociedades de Capital (LSC) y de la Ley de Auditoría de Cuentas (LAC) no se han visto completadas con los correspondientes cambios dentro del Reglamento del Registro Mercantil (RRM) en el que el nombramiento de auditor merece específica atención principalmente en los artículos 350 a 364 RRM.

 

Me limitaré a reseñar los aspectos principales de la Instrucción, que en gran parte pone de manifiesto que en una materia tan sensible como es ésta de la designación de un auditor para que lleve a cabo la verificación de cuentas anuales persisten las lagunas reglamentarias y de otra  naturaleza que implican problemas de distinto grado para su plena efectividad.

 

Comprobación por el Registrador de la cualidad de auditor ejerciente del que vaya a ser nombrado

 

Por lo que se refiere a la certeza de la condición de auditor de cuentas del nombrado, la Instrucción establece que no es suficiente con la mera inclusión de los datos de inscripción del supuesto auditor en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC), sino que es preciso que el Registrador compruebe de oficio la idoneidad del auditor nombrado. Esta consulta se verá sensiblemente facilitada en el momento en que se produzca la interconexión de los Registros Mercantiles con los sistemas del ICAC, del que depende el ROAC. Estamos, en todo caso, ante un deber que el Registrador mercantil debe no sólo atender, sino hacer constar en la inscripción del nombramiento del auditor: en ésta se señalarán los datos de inscripción del auditor en el ROAC y el hecho de haber realizado el Registrador la comprobación antes señalada.

 

Fijación de honorarios

 

El artículo 267.3 LSC encomienda al Registrador fijar la retribución del auditor o, al menos, los criterios para su cálculo. Es manifiesto que esa determinación “ex ante” resulta sumamente compleja, como se encarga de exponer la segunda de las instrucciones de la DGRN. Dado que el Registrador mercantil no está en condiciones de fijar esa retribución en el momento del nombramiento, se señala que deberá procederse en el momento del nombramiento del auditor a la remisión, con carácter puramente informativo, al Boletín del ICAC en el que se haya insertado el más reciente informe sobre la facturación media por hora de los auditores, advirtiendo además que los honorarios dependerán del número de horas y de la complejidad de las labores a realizar.

 

Todo ello teniendo en cuenta además la remisión que en esta materia introduce el artículo 362.2 RRM a las normas técnicas de auditoría.

 

Ampliación del plazo para aceptación

 

La tercera instrucción habilita al Registrador para ampliar el plazo legal que tiene el auditor designado para aceptar el encargo. Esa ampliación puede ser acordada de oficio o a petición del propio auditor y debe de servir para que este último pueda ponderar los costes inherentes al desempeño de la auditoría, su disponibilidad para realizar el trabajo y la eventual existencia de causas de incompatibilidad.

 

Entidades de interés público

 

Con respecto a la designación de auditores en entidades de interés público (sobre la definición de éstas, v. el art. 3.5 LAC), la instrucción cuarta revela especial interés por el análisis de los límites temporales y la rotación en la auditoría. Se contempla la conveniencia de poner a disposición del auditor una herramienta informática destinada a que el Registrador pueda conocer si se está ante una entidad de interés público y, a partir de ello, controlar el respeto del deber de rotación en relación al nombramiento de auditores y con respecto al depósito de cuentas.