Opinión del auditor denegada y depósito de cuentas.

La Resolución de 28 de abril de 2016 de la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) vuelve sobre la relación entre el depósito de cuentas anuales ante el Registro Mercantil y el contenido del informe de auditoría de cuentas. La relación consiste en decidir en qué medida el contenido del informe puede llegar a impedir el depósito. Conviene señalar que a esa Resolución siguió otra referida al mismo supuesto y sociedad pero a un ejercicio distinto (Resolución de 3 de mayo de 2016) y que en la misma fecha que la primera se publicó otra coincidente, con respecto a las cuentas de otra sociedad. En las tres, la DGRN estimó los recursos.

 

En el supuesto analizado el auditor denegó la opinión señalando que “no hemos podido obtener evidencia de auditoría que proporcione una base suficiente y adecuada para expresar una opinión de auditoría”. Esta circunstancia apareció como el primer motivo para la denegación del depósito en la calificación registral:

 

“1.–No se pueden entender auditadas las cuentas sociales cuando el auditor manifiesta no poder expresar una opinión sobre las cuentas anuales, pues el objetivo de la ley es obtener mediante el informe del auditor una opinión técnica expresada en forma clara y precisa sobre las cuentas de la sociedad, bien sea favorable, con salvedades, desfavorable o denegada”.

 

Interpuesto recurso, su estimación se debe al criterio que acoge la DGRN a partir de un razonamiento jurídico que aborda, como cuestión fundamental, cuál es el valor informativo del conocimiento de los motivos concretos que llevaron al auditor a denegar la opinión de auditoría y la tutela que la publicidad registral de esos hechos puede comportar a favor de socios y terceros. El interés de la Resolución comentada (y de las otras coincidentes) es la exposición de la posición adoptada por la DGRN sobre cuándo la falta de opinión del auditor justifica la denegación del depósito:

 

No debe admitirse el depósito de cuentas cuando los motivos que impiden al auditor expresar su opinión, pueda ser imputada a la actitud de la propia sociedad, por haberse comprometido la objetividad o independencia del auditor o por no haberse realizado por la sociedad la entrega de la documentación correspondiente (artículos 3.2 de la Ley y 7.2 de su Reglamento; vid. Resoluciones de 28 de agosto de 1998 y 17 de mayo de 2001), pues en estos casos la admisión del depósito de cuentas implicaría una frustración de la finalidad de la Ley, así como de los derechos de los socios que instaron la auditoría y de los terceros, en su caso”.

 

Sin embargo, continúa indicándose, no toda opinión denegada determina la negativa al depósito:

 

Hay que partir en cualquier caso de que la finalidad de la norma es dar satisfacción al interés de socios y terceros o de un socio minoritario en que se nombre un auditor de cuentas para que efectúe la revisión de las cuentas anuales de un determinado ejercicio (artículos 263.1 y 265.2 de la Ley de Sociedades de Capital). Será por tanto este baremo el que ha de servir de guía para determinar si el informe aportado cumple o no con dicha finalidad. Al respecto tiene declarado esta Dirección General que el informe no puede servir de soporte al depósito de cuentas cuando del mismo no pueda deducirse racionalmente ninguna información clara, al limitarse a expresar la ausencia de opinión sobre los extremos auditados (vid. Resoluciones en los Vistos). Al contrario, cuando del informe de auditoría pueda deducirse una información clara sobre el estado patrimonial de la sociedad no debe ser objeto de rechazo aun cuando el auditor, por cuestiones técnicas, no emita opinión. Este criterio obliga a realizar un análisis del informe del auditor presentado junto con las cuentas y, especialmente, de las salvedades que en el mismo se realizan a fin de concluir si, con independencia del hecho de que impidan formular al auditor una opinión de acuerdo a las normas técnicas de actuación, las mismas impiden o frustran el interés del socio a la revisión de las cuentas anuales y de los eventuales terceros, de modo que solamente cuando así ocurra deba rechazarse su depósito en el Registro Mercantil”.

 

En el caso analizado, el informe de auditoría señalaba distintos aspectos de las cuentas anuales que ponía en cuestión y, en algunos casos, cuantificaba:

 

Se trata de importes concretos relativos a partidas totalmente identificadas, contenidos en el informe del auditor, que sin duda suponen una «información mercantil relevante» para los socios y para los terceros.

 

Denegar el depósito de cuentas privaría a los destinatarios de la publicidad del Registro Mercantil de una información difícil de obtener por otros cauces, de forma que se frustraría la finalidad perseguida por la legislación societaria. Una denegación del depósito de cuentas fundada en el contenido del informe del auditor debe tener un carácter restrictivo puesto que sólo excepcionalmente se puede privar de la información a quienes tienen derecho a conocer el contenido de las cuentas y en tales casos la decisión tiene que necesariamente estar dirigida a proteger un interés concreto, como será el caso de los socios cuando la sociedad pretende burlar su derecho no suministrando información al auditor.

 

Por esta razón la Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado 20 de octubre de 2015 consideró que denegar un depósito de cuentas que contiene información detallada y cuantificada sobre los extremos que llevaron a emitir una opinión desfavorable al auditor «significaría no dar publicidad a una información relevante para socios y terceros que es una de las finalidades básicas del depósito de cuentas en el Registro Mercantil, determinando al mismo tiempo un cierre registral por falta de depósito de las cuentas con las importantes consecuencias que ello conlleva». Y en el depósito de cuentas que motiva este recurso también el informe del auditor contiene información detallada y cuantificada sobre los extremos que le llevan en este caso a no emitir opinión por lo que las consecuencias de denegar el depósito serían las mismas que pone de manifiesto la citada Resolución, de forma que debe resolverse en idéntico sentido.

 

 

La finalidad del depósito de cuentas es dar publicidad material a la contabilidad de las sociedades facilitando a los socios, en caso de opacidad de la administración social, pero sobre todo a los terceros el acceso a información sobre personas jurídicas con las que se pueden establecer relaciones contractuales para que puedan tener un criterio adecuado a la hora de tomar una decisión. Por eso el conocimiento de los extremos que el auditor cuestiona o de aquellos datos a los que no ha tenido acceso es relevante.”