Sobre el reconocimiento de la venta judicial de un buque

Como hice en fecha reciente con respecto a la ética en el arbitraje, vuelvo a referirme a los trabajos de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI) con vistas a su 50 periodo de sesiones que se está desarrollando en estos momentos en Viena. Dentro de los documentos presentados con tal motivo nos encontramos con una propuesta del Comité Marítimo Internacional (CMI) acerca de una posible labor futura de CNUDMI en cuestiones transfronterizas relacionadas con la venta judicial de buques. Una venta que está contemplada en la regulación que para la venta forzosa de buques ofrecen los artículos 480 a 486 de la Ley 14/2014, de navegación marítima.

 

Se señala en la nota como antecedente principal el problema derivado del no reconocimiento por parte de las jurisdicciones de distintos Estados de las sentencias adoptadas en otras jurisdicciones aprobando la venta de un buque. La gravedad del problema dio lugar a distintos trabajos en el seno del CMI y en otras instancias, a partir de la relevancia que esta cuestión presenta en determinados mercados. Dentro de la nota que elaboró la Secretaría de CNUDMI este asunto, se llama la atención sobre el hecho de que en las principales jurisdicciones marítimas de Asia en el periodo que va de 2010 a 2014 se vendieron judicialmente más de 480 buques al año. Todas esas se beneficiarían de un marco legal que aportara la certeza del reconocimiento de ese tipo de compraventas.

 

Al propio tiempo, la nota de la Secretaría recoge determinados antecedentes que pusieron sobre la mesa el alcance y de este problema y la conveniencia de una pronta solución. Todas esas iniciativas parecen no haber logrado un resultado satisfactorio, lo que justifica la solicitud que el CMI ha trasladado para que la CNUDMI incluya este asunto en su futuro programa de trabajo. Reproduzco el párrafo conclusivo de la nota de la Secretaría (A/CN.9/923), disponible en la web de la CNUDMI:

 

El hecho de que los Estados no reconozcan la venta judicial de un buque ejecutada en otra jurisdicción reduce la confianza de la comunidad marítima internacional en lo que respecta al sistema de ventas judiciales. Únicamente se respaldarán, y se obtendrán valores adecuados con respecto a los buques, si los posibles compradores pueden confiar en que adquirirán la titularidad del buque exenta de toda carga y gravamen y en que podrán cancelar la inscripción del buque en su registro anterior e inscribirlo en el que el comprador elija. A partir de ahí, el comprador también debe ser capaz de comercializar el buque sin que esté sujeto a un embargo preventivo por un crédito nacido antes de su venta judicial.

 

El CMI ya ha trabajado con la CNUDMI, la ocasión más reciente fue la elaboración del Convenio de 2008 de las Naciones Unidas sobre el Contrato de Transporte Internacional de Mercancías Total o Parcialmente Marítimo (las “Reglas de Rotterdam”). Se nombró a miembros de las asociaciones de derecho marítimo para que formaran parte de las delegaciones nacionales y pudieron prestar asistencia a la CNUDMI en la elaboración de esas Reglas, que habían sido redactadas inicialmente por el CMI. El CMI no espera que la CNUDMI apruebe automáticamente su proyecto de instrumento internacional. Le tranquiliza la cobertura “universal” de la CNUDMI por el número de Estados que participan en las negociaciones y el hecho de que sea una organización especializada en derecho internacional privado con experiencia en la elaboración de normas sobre derecho comercial y mercantil internacional.

 

Así pues, el CMI solicita a la CNUDMI que añada este tema a su programa de trabajo. Si la Comisión decidiera incluirlo (ya sea de manera independiente o junto con otro organismo), el CMI no seguiría adelante con las solicitudes transmitidas a la OMI y a la Conferencia de La Haya para que se ocupen de esta labor”.  

Madrid, 10 de julio de 2017