Reflexiones desde Harvard

Tal y como estaba previsto, la pasada semana tuvo lugar el XIII Seminario Harvard Complutense de Derecho mercantil. Son trece años seguidos de un encuentro que hemos sentido siempre –y al menos el firmante así sigue percibiéndolo- como un privilegio, y el tiempo transcurrido me anima a recoger en esta entrada algunas reflexiones y comentarios heterogéneos sobre lo que tuve ocasión de vivir y escuchar en estos últimos días y en relación con las precedentes ediciones del Seminario.

 

El Seminario es posible porque con él colaboran varias instituciones y personas. Por supuesto que disponer de un patrocinio económico es la condición de partida, pero en las aportaciones de los varios patrocinadores se da algo impagable como es la participación de representantes de todos y cada uno de ellos en el propio Seminario. Lo que nos lleva al que ha sido un acierto de nuestro Departamento a lo largo de todo este tiempo: promover una iniciativa abierta al mundo jurídico español, a quien hemos invitado a acompañarnos en esta experiencia. Una experiencia que “se vende” con facilidad dado que conocer por dentro la Universidad de Harvard es algo que a cualquier persona atrae y con mayor motivo cuando la oportunidad de acceder a su Law School se ve acompañada por una hospitalidad reiterada, que permite a los participantes en nuestra cita anual conocer esa institución desde dentro. Cada año son más los juristas españoles, universitarios o procedentes de otros ámbitos, que con su presencia han enriquecido la participación y calidad de las sesiones del Seminario. El futuro del Seminario pasa por seguir en esa línea, y consolidar este tipo de encuentros.

 

El Seminario ha abordado desde muy distintas perspectivas –del Derecho estadounidense, europeo y español- un catálogo variado de cuestiones relativas a la regulación de los mercados financieros y de las empresas. Es un temario que ha sido también tratado en ediciones precedentes. Lo que ha sucedido a lo largo de los años es que hemos asistido a un incuestionable acercamiento de los ordenamientos analizados. No hace falta que me extienda ni que profundice en lo que cualquier seguidor de la evolución regulatoria de los mercados financieros conoce: en Estados Unidos y en Europa, la mayor parte de las medidas adoptadas desde la crisis financiera son afines (recursos propios, resolución, etc.). Ese acercamiento se ha producido también en el Derecho de sociedades en donde sobre todo con relación a las sociedades cotizadas, la legislación viene incorporando conceptos y soluciones (activismo inversor, deberes fiduciarios, “business jugdgement rule”, etc.) que cuando comenzamos nuestra aventura en la Universidad de Harvard veíamos como característicos del Derecho de sociedades imperante en Estados Unidos. Otro tanto puede afirmarse con respecto al régimen aplicable a las reestructuraciones empresariales, a la financiación y a la insolvencia.

 

Junto a las anteriores consideraciones otras guardan relación con una ponencia que se alejaba de lo que es el temario habitual del Seminario pero que, a cargo del Profesor David Kennedy, debía servir para un mejor conocimiento de los aspectos fundamentales de lo que significa enseñar y estudiar en la Harvard Law School. Algunas de esas consideraciones me parece que son relevantes para trasladarlas a la experiencia española. Así, para quienes consideran que hoy en día la abogacía se ha convertido en una profesión que requiere de los estudiantes un especial esfuerzo porque al grado debe seguir el correspondiente máster de acceso, conviene recordar que en Estados Unidos estudiar la carrera de Derecho reclama la previa titulación o graduación en otra carrera universitaria. Se exige por lo tanto del estudiante de Derecho una formación previa.

 

Por otro lado, se nos dijo que estudiar Derecho en la Harvard Law School presenta algunas diferencias con respecto a otras Facultades estadounidenses. Frente a los centros que se encuentran especialmente vinculados con las ciudades o estados de su residencia, que preparan a sus alumnos para un desempeño profesional en ese mismo ámbito territorial, Harvard y otras Facultades de similar prestigio afirman pretender formar a los líderes de la sociedad estadounidense y también de otros países. Es llamativo el dato de que sean muchos más los C.E.O.s de grandes corporaciones estadounidenses que han salido de las aulas de la Law School que los graduados de la vecina Harvard Business School. En cuanto a la proyección de tantos ex alumnos de Harvard en la política estadounidense, basta con mirar a la Casa Blanca. Supongo que esa aspiración a formar líderes en cada una de las sociedades en las que desarrollan su actividad la compartirán no pocas Universidades, entre ellas la nuestra que no en vano tuvo la feliz idea de establecer en el seno de Harvard al Real Colegio Complutense.

 

Más información sobre el Seminario puede obtenerse en los blogs de algunos de los colegas asistentes, incluidos en el blogroll.