El regreso del consejero delegado

Leo con interés las noticias que hacen referencia a las idas y venidas, los nombramientos y alejamientos y el desempeño de los primeros ejecutivos como material susceptible de incluir en alguna entrada que continúe con las reflexiones que creo que cabe plantear sobre la figura del primer ejecutivo en los sistemas modernos de gobierno corporativo.

 

Algunas de esas noticias no tienen un contenido jurídico, sino estrictamente empresarial. Es lo que sucede con la columna publicada hace algunas semanas en The New Yorker por James Surowiecki sobre una práctica que ha generado algunos de los capítulos más legendarios en el mercado de la gestión empresarial estadounidense, como es el retorno a una gran empresa de quien fuera primer ejecutivo. Habrá adivinado el lector que el retorno suele verse precedido de los problemas en la marcha y en los resultados de la sociedad, lo que es tanto como confirmar que la gestión de sus sucesores no ha sido satisfactoria. El caso más notorio y que inspira repeticiones que no tienen un final feliz es el protagonizado en su día por Steve Jobs como primer ejecutivo de Apple.

 

Lo que ilustra el columnista con casos concretos que cita, es que la tendencia general es la de que en el segundo mandato, el que en su día se despidió como primer ejecutivo exitoso no suele lograr idéntico resultado. Las razones pueden ser muy distintas y se apuntan algunos estudios que han analizado en profundidad algunas de ellas.

 

Desde el punto de vista del gobierno empresarial y de su regulación, este tipo de sucesos ilustran un hecho llamativo: el futuro de una gran empresa (y de los cientos de miles de personas que de una forma u otra dependen de ella) se vincula con el regreso de una sola persona. Así, cita Surowiecki la revalorización que experimentaron las acciones de Procter & Gamble cuando se anunció el regreso de quien en períodos anteriores ya había sido su aclamado CEO. Las acciones subieron un 4%. Que tantos y tan variados intereses de muchos dependan, al menos aparentemente, del desempeño de una sola persona es llamativo.

 

Convendrá tenerlo en cuenta cuando se debatan los poderes y las compensaciones que convienen las personas que ocupan esos puestos y generan tantas expectativas.