Entidades de crédito: remuneración y supervisión

Una reciente noticia publicada en vozpopuli informaba sobre la carta remitida hace unos días por la Presidenta del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo “a la dirección de las entidades significativas” en relación con las políticas de remuneración. En esas entidades, las decisiones en materia de retribución exceden las relaciones entre accionistas y administradores y plantean problemas específicos propios de la actividad bancaria.

 

Lo interesante del breve documento es que ofrece en sus pocas líneas la perspectiva que la remuneración de administradores y directivos propone desde la óptica de la supervisión de entidades de crédito. De acuerdo con ese planteamiento y teniendo en cuenta algunas experiencias que la crisis financiera puso de manifiesto, las políticas de remuneración pueden plantear los problemas que señala el párrafo central que transcribo:

 

“El BCE subraya la necesidad de que adopte usted una perspectiva prudente y de futuro cuando decida la política de remuneración de su entidad, y le insta a examinar debidamente la posible repercusión negativa de la política de remuneración de su entidad en el mantenimiento de una base de capital sólida, sobre todo teniendo en cuenta los requisitos transitorios del Reglamento (UE) nº 575/2013 (CRR) y de la Directiva 2013/36/UE (CRD IV). Por tanto, cuando determine la remuneración variable que deba asignarse conforme a la política de remuneración de su entidad, incluidos los mecanismos de ajuste y reintegro de remuneraciones, el BCE le recomienda aplicar medidas coherentes con una trayectoria conservadora –al menos lineal– hacia la plena implementación de sus requisitos de capital”.

 

De manera que se insta a los destinatarios a informar a las autoridades de supervisión “de toda decisión relativa a su política de remuneración”. Para ello, la carta remite a las disposiciones europeas básicas, objeto de trasposición entre nosotros por medio de la Ley 10/2014, de 26 de junio, de ordenación, supervisión y solvencia de las entidades de crédito (v. sus artículos 32 y ss. y el desarrollo reglamentario).

 

Lo que pone de manifiesto esa carta es la concreción del buen gobierno corporativo como un problema específico de las entidades de crédito. Naturaleza específica que se debe a la conexión entre aspectos propios de la gestión como es la retribución variable y la estabilidad y solvencia que comporta la política de capital. En los últimos años se vienen publicando trabajos que advierten de esa relación. Cito algunos de los publicados en la Revista de Derecho bancario y Bursátil: Girbau Pedragosa, R. “Restricciones a la remuneración de administradores y directivos de entidades de crédito: modos, intervención y gobierno corporativo”, RDBB 129 (2013), p. 173 y ss. y Ribas Ferrer, V., “El gobierno corporativo de las sociedades cotizadas y de las entidades de crédito (Resistematización y evolución reciente de la normativa de la Unión Europea)”, RDBB 135 (2014), p. 261 y ss. En el próximo número 140 de la RDBB (octubre-diciembre 2015), se incluirá otro trabajo de Ramón Girbau titulado “Retribución de administradores y ejecutivos en entidades de crédito. Una revisión a la luz de las leyes 10/2014 y 11/2015”.