Índices financieros

Por desgracia, en los últimos años han sido varios los motivos que han llevado a cuestionar el correcto funcionamiento de los mercados financieros y la conducta de cuantas entidades participan en los mismos. El descrédito generalizado es una injusticia que viene provocada por la acción de los menos, que acaba arrasando el correcto desempeño de los más. Es lo que concurre en el presente momento, en el que las entidades de crédito tienen por delante una larga travesía para recuperar la confianza pública en la solidez y la sanidad de los respectivos sistemas. Para muchas entidades será injusto tener que emplear tiempo y recursos en la recuperación de una reputación afectada por actos de terceros, pero es lo que tienen los escenarios “sistémicos”: los problemas generados por algunas entidades terminan traduciéndose en un daño general.

 

Las medidas imprescindibles en ese camino pasan por descartar por completo cualquier duda con respecto a los aspectos fundamentales que rigen los mercados, entre los que destaca el de la correcta formación de los índices de referencia. Cuando aparecieron las primeras noticias sobre que algunos de esos índices estaban siendo objeto de manipulación incluí una breve entrada que titule “Lo que importa”. Porque en las irregularidades algunas son extraordinariamente dañinas. Los responsables serán sancionados (lo han sido ya y de forma severa), pero ello no será suficiente. Hace falta recomponer la confianza destruida, porque la manipulación o alteración de índices, afectaba a los criterios decisivos de tantos contratos y operaciones financieros.

 

La preocupación ante esa situación se ve parcialmente atenuada cuando vemos que la Unión Europea parece estar en condiciones de aprobar los fundamentos de la próxima regulación a este respecto, que presentó en 2013, como reacción ante las noticias de irregularidades. Una nota  publicada a finales del pasado mes de noviembre por la Comisión Europea daba cuenta del acuerdo necesario para llevar adelante la legislación que debe devolver la credibilidad y la confianza a la formación de los índices financieros y, en especial, a aquellos que tienen un carácter esencial: LIBOR, EURIBOR, o los aplicables en otros mercados. Cabe esperar que la propuesta de la Comisión Europea vea la luz en los próximos meses.

 

Con buen criterio, los criterios de la Propuesta europea siguen una línea similar a la de los Principios de IOSCO, que en estas fechas debieran estar sometidos a una evaluación sobre su aplicación.