Las responsabilidades del consejo de una institución financiera

Una de las consecuencias más evidentes de la crisis financiera iniciada en 2008 ha sido el endurecimiento del marco del gobierno corporativo de las entidades de crédito e instituciones financieras en general. En un reciente trabajo titulado “Director’s Duties and Shareholders’ Rights in the European Union: Mandatory and/or Default Rules?”, ECGI 2016, (p. 17), llamaba la atención el Profesor Klaus Hopt sobre el hecho de que el modelo de gobierno corporativo bancario estaba caracterizado por un comprensible tono imperativo que, a su vez, estaba influyendo sobre el gobierno corporativo general de las sociedades cotizadas. Estos cambios legislativos se han impulsado desde una perspectiva internacional, han quedado recogidos en las legislaciones nacionales y provocarán que esta materia merezca una especial atención en los próximos tiempos [remito a los interesados al reciente trabajo publicado por la Profesora Carmen Alonso “La reforma del gobierno corporativo de las entidades de crédito”, Revista de Derecho Bancario y Bursátil 141 (2016), pp. 11 – 64] y anticipo que el estudio del régimen del gobierno corporativo bancario será uno de los asuntos del programa del XIV Seminario Harvard Complutense de este otoño.

 

Esta introducción viene a cuento de la difusión reciente (en marzo de 2016) por el Banco de Inglaterra de una Declaración de la Prudential Regulation Authority titulada Corporate governance: board responsibilities. Este documento continua una admirable tradición británica, capaz de establecer con una notable síntesis los principios esenciales a los que debe adaptarse el modelo de gobierno corporativo de las instituciones financieras destinatarias del mismo. En cuanto al propósito de la Declaración transcribo el primero de los párrafos explicativos de su propósito:

 

1.1 The purpose of this supervisory statement is to identify, for the boards of firms regulated by the Prudential Regulation Authority (PRA), those aspects of governance to which the PRA attaches particular importance and to which the PRA may devote particular attention in the course of its supervision. It is not intended to provide a comprehensive guide for boards of what constitutes good or effective governance. There are more general guidelines for that purpose, for example the UK Corporate Governance Code, published by the Financial Reporting”.

 

No puedo extenderme en esta entrada en un detalle de cada uno de los apartados del mismo. Me limitaré a recomendar su lectura cuidadosa porque se adentra en los problemas esenciales del gobierno de una entidad de crédito y lo hace de una manera tan clara como sugerente. A título meramente indicativo citaré el apartado cuatro que lleva el provocador título de “Risk appetite, risk management and internal controls” o la relación que existe entre la composición del consejo (apartado 5) y las funciones atribuidas a los consejeros ejecutivos y no ejecutivos.

 

No obstante esa invitación a un estudio reposado, el pregonado interés del documento anima a resumir las precisiones que son destacables por cuanto expresan el planteamiento general de la Declaración de lo que implica el buen gobierno en instituciones financieras. Un objetivo que cabe resumir en los siguientes puntos:

 

1.- No pretende la Declaración ofrecer una guía completa de todos los aspectos que de alguna manera afectan al desempeño de consejo de administración y a lo que pudiera considerarse un correcto gobierno corporativo. Lo que persigue la Autoridad es advertir sobre aquellos puntos específicos que en el gobierno de una institución financiera se consideran objeto de una aplicación imprescindible, por ser precisamente esos aspectos de la gestión de una institución financiera a los que va a dedicar especial atención la propia autoridad supervisora. Existe en la introducción una referencia expresa a la compatibilidad de la Declaración con los requisitos contenidos en otro tipo de documentos que tienen un alcance más amplio para el buen gobierno. La mención al “UK Corporate Governance Code” era inevitable.

 

2.- Los criterios generales que el consejo de administración y el “management” de una institución financiera deben observar pasan por una gestión prudente de la actividad, que asegure la propia estabilidad y solvencia de la misma, pero también que con ello se contribuya a la estabilidad continuada del sistema financiero. Esta referencia al sistema es la que reviste de perfiles singulares al buen gobierno de las instituciones financieras. El impacto que una crisis individual o varias crisis individuales concatenadas puedan tener sobre la conjunta estabilidad del sistema financiero es la que explica que en estos mercados las exigencias del gobierno corporativo sean mayores que las exigibles con carácter general en otro tipo de sociedades mercantiles. En línea con ello se dice que el punto de partida de cualquier consejo de administración es un modelo de negocio sostenible, una gestión del riesgo que se base en su adecuada ponderación y que cuente con un asesoramiento adecuado para cada una de las distintas opciones de negocio. A ese requerimiento se suman el cumplimiento de las disposiciones legales, la colaboración con los reguladores y, en definitiva, la que se reitera que debe ser una gestión prudente.

 

3.- Todas esas exigencias se remontan al derecho aplicable en los mercados financieros, en este caso, a las previsiones que con respecto al gobierno de esas instituciones contenía la Ley de servicios y mercados financieros del año 2000.

 

4.- Un consejo de administración funcionará correctamente a partir de las capacidades y de la experiencia individual de cada uno de sus integrantes, pero también se exige que sus decisiones o acuerdos estén adecuadamente asesorados y que hayan dado lugar a de una previa evaluación de los riesgos a asumir. Selección de los consejeros y procedimientos adecuados son principios de todo gobierno corporativo que en el caso de las instituciones financieras presentan una relevancia mayor.

 

5.- No es tampoco cuestión menor la relación que se establece en la Declaración entre la responsabilidad individual de cada uno de los administradores y la responsabilidad colectiva del consejo, compartida por todos sus integrantes.

 

6.- Lo que espera la Autoridad es que esa relación entre responsabilidades individuales y colectivas de lugar a una actuación complementaria que contribuya al mejor gobierno. Apunta en este sentido a la figura del presidente del consejo como principal responsable del desarrollo de la cultura de la entidad y, sobre todo, de que el consejo lleve a cabo una actuación adecuada en conjunto.

 

7.- Es también previsible la advertencia que contiene la Declaración sobre la intención de evitar el sometimiento inflexible a un mismo modelo de instituciones de muy distinta naturaleza y dimensión. Aquí nos encontramos con una peculiaridad de la supervisión financiera británica, puesto que la Autoridad de Regulación Prudencial tiene bajo su ámbito de actuación a bancos, compañías aseguradoras, entidades de inversión y otro tipo de instituciones financieras típicas del sistema británico que, como resulta evidente, no plantean necesidades idénticas en cuanto a lo que puede ser considerado un adecuado gobierno corporativo. Los elementos de buen gobierno para cada una de las instituciones en particular van a variar teniendo en cuenta fundamentalmente dos criterios: el perfil de riesgo de cada una de las instituciones y, volviendo al eventual impacto sobre intereses generales, el efecto potencial de la crisis de cualquiera de esas entidades.

 

8.- La última indicación que aparece en la introducción del documento debe ser subrayada puesto que hace referencia a un aspecto esencial del régimen de las instituciones financieras. Se trata de las previsiones en materia de resolución y reestructuración, de tal manera que se advierte que la evaluación de los consejos de administración tendrá mucho que ver también con la perspectiva de la capacidad de cada entidad para poder hacer frente de forma independiente ante situaciones de crisis que reclamen medidas de esa naturaleza.